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¿Cómo protegernos frente al sol?
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Ya sabes que el sol tiene una gran importancia en la salud de los seres vivos. ¿Su principal punto positivo? Destaca el papel que desempeñan las radiaciones solares en la producción de la vitamina D en nuestro organismo. Dicha vitamina cuenta con múltiples beneficios, pero sobre todo es necesaria para metabolizar el calcio y así prevenir la osteoporosis.

Sin embargo, el problema aparece cuando una exposición al sol inadecuada produce trastornos en la piel. Hay que tener en cuenta la emisión de numerosas radiaciones que, según sus características, pueden producir distintos efectos (muchos de ellos no beneficiosos) como los que te indicamos a continuación:

  • Radiaciones UVA (ultravioleta A): su longitud de onda es de 315-400 nm. Atraviesan la epidermis (capa superficial de la piel) y llegan hasta la dermis (capa más profunda), produciendo bronceado y envejecimiento prematuro.
  • Radiaciones UVB (ultravioleta B): su longitud de onda es de 280-315 nm. Sólo llegan hasta la epidermis y, aunque una parte de estos rayos son filtrados por la capa de ozono, son las causantes de las quemaduras y los cánceres de piel.
  • Radiaciones UVC (ultravioleta B): cuya longitud de onda es de 100-280 nm. Son muy peligrosas para la salud pero la capa de ozono se encarga de retenerlas.
  • Radiaciones IR (Infrarrojas): su longitud de onda va desde 700 nm hasta 1 mm. Emiten calor y producen sobre la piel esa sensación térmica. Son las responsables de las insolaciones y de los golpes de calor.

 

Pero hay que tener presente que la cantidad que llega a la Tierra de estas radiaciones también depende de diversos factores:

  • La capa de ozono: es nuestra gran protectora, situada a unos 30-40 km de altura de la superficie terrestre. En los últimos años su ritmo de destrucción se ha visto acelerado por la acción de determinadas sustancias como los CFCs (clorofluorocarbonos), utilizados principalmente en los aerosoles.
  • La altitud: ten en cuenta que cuanto a mayor altitud estamos, menor cantidad de atmósfera debe atravesar la radiación hasta llegar a nosotros. Se estima que, por cada 1.000 metros de altura, la radiación UV aumenta entre un 6-8%.
  • La latitud: en las zonas próximas al ecuador existe una mayor intensidad de los rayos solares.
  • La reflexión: es el proceso por el cual parte de los rayos que llegan a la superficie son absorbidos y parte son reflejados. La hierba y
    la arena reflejan en torno a un 10% y la nieve hasta un 80%. Por eso es tan importante protegerte cuando vas a esquiar.
  • La estación del año: en los meses de primavera y verano la cantidad de radiación es mayor, debido a la posición que tiene la Tierra
    en relación al sol.
  • La hora del día: cuanto más alto y más perpendicular está el sol con respecto a nosotros (entre las 12 y las 16 horas) los rayos llegan
    con mayor intensidad, puesto que tienen que atravesar una menor cantidad de atmósfera.

 

Ante estos datos hay que añadir que se está produciendo un incremento de la incidencia de cánceres de piel en poblaciones de fototipos claros, lo cual se vincula a nuestras costumbres ante la exposición al sol y a la percepción social de que el bronceado es saludable. Es necesario informarse sobre los efectos nocivos de las radiaciones UV (ultravioleta) y fomentar cambios en los estilos de vida que frenen el aumento continuo de estos casos del cáncer de piel. Presta atención sobre cuáles son los distintos tipos de fotoprotección con los que puedes contar. Y aprovéchate de todos ellos:

  1. Biológica: se consigue gracias a las defensas que genera nuestro propio cuerpo frente al sol. El mecanismo es sencillo pues consiste en la activación de producción de melanina (es el pigmento natural que da color a la piel) por la acción del sol. Es lo que conocemos como bronceado que, en cierta medida, cuida la piel frente a las quemaduras y al cáncer.
  2. Física: comprende a la capa de ozono (que filtra parte de las radiaciones UV) y a aquellos elementos que actúan como barrera entre el sol y nosotros. Por ello, siempre es recomendable que lleves sombreros, gorras, gafas, etc.
  3. Química: en este grupo se engloban los productos denominados fotoprotectores que encuentras en la farmacia en formato crema, leche, gel… Se aplican sobre la piel para cuidarnos de los efectos perjudiciales de los rayos solares.

 

La teoría está muy bien, pero en la práctica el sentido común es esencial. Ante ello, lo ideal es siempre tener en mente unas sencillas pautas para cuidarnos adecuadamente:

  • Evita exponerte al sol en las horas centrales del día (desde las 12 hasta las 16 horas).
  • Si vas a viajar a la playa o la montaña, ten especial precaución con el sol.
  • Utiliza todo tipo de prendas para protegerte de la exposición directa como camisetas, sombreros, gafas de sol…
  • Usa la cantidad suficiente de protector solar, cubriendo toda la superficie corporal. No hay que olvidar zonas clave (frecuentemente ignoradas) como son las orejas o el cuero cabelludo en el caso de los niños pequeños o cuando el cabello escasea.
  • Aplica los productos siempre con la piel seca. Las gotas funcionan como una lupa y aumentan el riesgo de que se produzcan quemaduras.
  • Realiza la primera aplicación del protector solar al menos 30 minutos antes de salir de casa. Durante el día emplea fotoprotectores resistentes al agua y utiliza la fórmula después de cada baño prolongado (más de 20 minutos) o cada dos horas.
  • Usa protectores solares que contengan filtros frente a las radiaciones UVA y UVB, y preferiblemente con un factor de protección solar alto o muy alto (30, 50, 50+), como podemos observar en la siguiente tabla:

Fuente: Escamilla, Aguiles, y Timor, 2008.

Aquí te dejamos una guía con el tipo de fotoprotección recomendado en función del tipo de piel que tengas:

DESCRIPCIÓN

CARACTERÍSTICAS

SPF RECOMENDADO

fototipo-1

Piel muy clara
Pelirrojos-rubios
Ojos claros

Siempre se quema
No se broncea
Muchas pecas

Protección
SPF 50

fototipo-2

Piel clara
Cabello claro
Ojos azules, verdes
o marrones claros

Siempre se quema
Ligero bronceado
Numerosas pecas

Protección
SPF 50

fototipo-3

Piel clara tirando a morena
Ojos verdes o marrones
Cabello castaño

A veces se quema
Bronceado medio
Pocas pecas

Protección
SPF 30-50

fototipo-4

Piel morena
Ojos marrones
Cabello marrón

No se quema
Bronceado intenso
Sin pecas

Protección
SPF 30

fototipo-5

Piel oscura
Ojos y cabello
marrón oscuro o negro

No se quema
Bronceado muy intenso
Sin pecas

Protección
SPF 15

fototipo-6

Piel negra
Ojos y cabello
negro

No se quema
Sin pecas

Protección
SPF 15

¿La conclusión? Podemos afirmar que la exposición al sol es necesaria y saludable para nuestro organismo, siempre y cuando se haga de forma segura siguiendo todas las recomendaciones de los expertos. Además, hay que tener en cuenta que vivimos en un país donde los días soleados se suceden a lo largo de todo el año por lo que el rostro y las manos deben ser cuidadas durante los doce meses. No renuncies a cuidar tu cutis del sol en las épocas invernales con cremas con SPF o maquillajes con filtros solares. En el siguiente enlace podéis descargar una completa guía sobre la protección solar.

Y ahora… ¡a disfrutar del astro rey los 365 días del año!

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